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MITRA

 

CHISPA DIVINA – ESPIRTU VIVIENTE

 

El Mitraismo ha sido una religión de origen persa, a su vez referente a tradiciones y corrientes energéticas de la India arcaica, poco a poco transformandose en el curso de los milenios con respecto a las poblaciones con las cuales tomaba contacto y al grado del desarrollo de la consciencia de las mismas.

La primera tablilla de terracota con la inscripción del nombre de Mitra ha sido encontrada en 1834 a Turquía en las cercanías de la que fue la capital hitita Hattusa que se remonta al 1380 a.C. Mitra era considerado “Espíritu Viviente” además que dios de derecho que controlaba verdad y lealtad.

En los siglos siguientes se impuso como religión dominante en los territorios y en las poblaciones indoarias de aquello que fue el imperio persiano pre-zoroástrico. Más bien a la aparición de Zoroastro, la religión que se refería a Mitra y que, en algún modo hacía coincidir si no la misma entidad, seguramente la misma función de Mitra y Ahura Mazda, era completamente degenerada por obra de las fuerzas más violentas y destructoras, por lo tanto el profeta operó suya reforma religiosa, separando las dos entidades, afirmando que Ahura Mazda el Señor Sabio, es único dios sobre-cósmico, completamente desmaterializado, creador y partidario del Bien absoluto, en cambio todo lo que es malo es de imputar a su adversario, dios de la mentira, Arimane.

Mitra por el Zoroastrismo se volvió en un dios de segundo plano o nada menos de olvidar; no así pero por los soberanos Aquemenides, de la misma época histórica, en cuanto se encontraron sus inscripciones de agradecimiento tan a Ahura Mazda como a Mitra, al mismo nivel de dignidad.

El Zoroastrismo, perseguido hasta que su profeta fue en vida, asesinado por sus adversarios, se convirtió en los años siguientes en religión de estado, sustituyendo completamente el Mitraismo; a su vez degeneró como todas las doctrinas religiosas o laicas cuando agotan su función constructiva y evolutiva. Las semillas se hunden en las profundidades de la historia y del conocimiento y renacen en épocas sucesivas, sintonizadas al nivel de la consciencia y de la ciencia humana de aquel nuevo periodo. Nada se crea y nada se destruye en las Energías, todo se transforma.

Así ocurrió por el Mitraismo que, aunque suplantado por la nueva religión de Zoroastro en patria, ha sobrevivido subterráneamente, como religión mistérica, hasta ser importado y difundido en la Europa por el Imperio Romano.

 

De hecho lo que se conoce mayormente de esta religión es cuanto nos ha llegado por la historia del tardo Imperio Romano, en cuanto era muy difundida en aquel tiempo precisamente a su interior.

Mitra era la divinidad del “pacto” y de las relaciones personales no solamente entre personas de mismo grado, mas también entre el poderoso y el hombre del séquito. Según la concepción del culto mitraico, aún sometiendose al más fuerte, el débil tenía el derecho de reivindicar la protección y la ayuda y esta concepción coincidía con aquella que los Romanos tenían de la suya organización social.

Era una religión solamente por machos porque las pruebas físicas a las cuales debían someterse los adeptos a los varios grados de iniciación, eran consideradas más fatigosas y peligrosas por las mujeres y, de facto era constituida en la casi totalidad por militares y funcionarios de la administración imperial y era basada esencialmente en la hermandad de grupo. 

Ya que tenía a la base de la suya doctrina ética el coraje, la fidelidad absoluta, la abnegación y la obediencia, ha sido empleada por los emperadores como poderoso enlace entre el su poder personal y los distintos componentes y sectores de un imperio que ya era llegado al final de su potencia.

 

Este culto había aparecido por primera vez a Roma en la época de Nerón, él mismo se hice iniciar a sus misterios; pero tuvieron que transcurrir por lo menos cien años antes que se difundiera a tal punto de ser conveniente por los emperadores, que eran los jefes supremos del ejercito, hacerse miste, o sea iniciados y gran sacerdotes del dios Mitra.

Con Aureliano, en el 279 d.C., el culto de Mitra fue hecho coincidir con el del dios Sol Elio o Bel o Sol Invictus y de aquel momento la fe en Mitra e su adoración se hicieron siempre más un deber que el emperador exigía por los suyos funcionarios y oficiales, en modo de legitimar su poder teocrático.

 

El mismo Constantino fue sacerdote del Sol Invictus al cual parece que, en privado, se quedó fiel hasta la muerte, no obstante su espectacular conversión y toda su obra siguiente que realizó para asimilar y utilizar, con finalidades de poder, el Cristianismo histórico. Lo hizo poderoso en la materia, haciendo de el la religión de estado, mas contemporáneamente lo “mató”, vaciando el mismo de su aflato espiritual y cósmico, o sea de aquellas corrientes energéticas superiores que habrían podido cambiar el destino colectivo de los seres humanos. La cáscara vacía, la apariencia, la sombra que se habían quedado, habían constituido la gran mentira con la cual el “señor de este mundo”, el opositor del Dios del Amor y de Luz del Cátarismo, había podido tramar el plan para la extensión del su dominio.

 

Por el culto mitraico, Constantino fue una catástrofe, no obstante que el emperador Julian, en el curso de su breve vida, hubiera intentado dar un poco de vitalidad al paganismo antiguo haciendo leva precisamente sobre el Mitraismo; pero como todos los que se oponían al “plano divino”, fue matado dos años después su investidura, parece por mano de un sicario en el 363, en ocasión de la guerra contra los Persianos y así el Imperio Romano se hice definitivamente cristiano. El Mitraismo, solamente para pocos años representó una forma de oposición al nuevo régimen y, como la mayor parte de los santuarios paganos también las grutas de Mitra, los mitreos, fueron sistemáticamente destruidas por los cristianos vencedores encima a las cuales construyeron sus iglesias.

 

Tanto en la doctrina teológica como en la ritualidad, habían muchas analogías entre el Mitraismo originario y el Cristianismo, por otra parte posterior, tanto que los primeros Padres de la Iglesia, cuando no lograban ocultar estas similitudes, decían que había sido el demonio en hacerle conocer a los miste de Mitra con la sola finalidad de confundir y llevarlos al camino de la condenación.

 

A medida que ganaba terreno sobre el Mitraismo, particularmente por obra de Constancio que prohibió cualquier culto pagano bajo pena de muerte, el Cristianismo histórico naciente se apropiaba de los suyos símbolos y temas rituales: las ágapes, los pastos sacos comunes también a los Esenos, Pitagóricos y Terapeutas; la comunión hecha con el pan y con el vino considerados fuentes de la Vida; la celebración del 25 de diciembre como día del renacimiento del Sol; el repicar de las campanas y los cantos que acompañaban las ceremonias; los doce apostulos que coincidían con los doce signos zodiacales ayudantes de Mitra que, liberándose de la materia, resucitaba por una roca, como Jesús la cuya tumba estaba excavada en la piedra.

El tema del nacimiento de Jesús en la gruta también pertenecía a la legenda partica del nacimiento del Salvador/Saoshyant/Mitra, gran rey, así como el mito de la fecundación virginal de la madre. Sin duda, toda la mitología cristiana ha absorbido los contenidos del culto mitraico, en particular la Misa era y está todavía el sacramento mitraico de la”taurobolia” que simbolizaba el sacrificio divino y el efecto salvífico de la sangre.

El señal de la cruz en la frente era el símbolo mitraico de la cruz de Luz que la iconografía cristiana sustituirá más tarde, simbólicamente, con el herramienta del suplicio.

…..¡La mitra episcopal también debe su nombre al clero de Mitra!

 

La religión mitraica era ante todo misterica y esoterica. La iniciación comprendía siete grados: cuervo, ninfo, miles, león, persiano, heliodromos y pater que volvían a proponer el viaje hacia atrás a través de las siete esferas planetarias, o sea no más de la bajada del alma en la encarnación terrena de hombre mortal, más bien su remonte más allá de aquellas esferas, las esferas del Águila, cumbre del mundo de las Potencias, hasta alcanzar el Principio, el Mundo de la Origén.

Según la interpretación de J. Evola, Mitra es el niño divino que nace da la piedra, o sea de la Tierra, símbolo del cuerpo físico del hombre como fuerza vivificante y regeneradora y, con el sacrificio del toro, lleva a cumplimiento la renovación y el salvamiento del mundo. El dios, recién nacido, sube a un árbol de higo, comiendo los frutos y abrígandose con las hojas. También es por lo tanto asociado a la vegetación a significar que la Naturaleza es sacra y que constituye en la suya manifestación un símbolo del orden espiritual.

Mitra, en el mito, es el original Luz Celeste o Chispa divina aprisionada en las tinieblas materiales y se manifesta como un dios que baja por el Cielo, mas nace en la Tierra de la piedra. A cierto punto, en el infinito recorrido de los renacimientos, en un ser humano puede volver a encenderse la chispa divina y él a tramite de la iniciación, acede a estados de consciencia siempre más espiritualizados, perfectos, hasta alcanzar la suya auto-realización de Hombre-Dios que nace en la Tierra, pero asciende a las esferas celestes entre los dioses, las potencias jerárquicas terribles que son el”Señor de este mundo”. Mitra o por transposición el verdadero iluminado, no las temerá ni más las rogará, mas las dominará porque integrado en el Ser espiritual que, al origen antes de la caída, había sido creado por ser superior a ellas.

 

Yo opino que la religión mitraica, en la suya componente esotérica, sea la verdadera matriz del Cátarismo, aún a través de las transformaciones siguientes elaboradas por el Zoroastrismo. El aspecto exoterico, popular, conformista y ritual de la misa, en cambio, ha sido traslado palabra por palabra en el Cristianismo histórico o Catolicismo, vaciado de cualquier contenido real de evolución de la consciencia de los seres humanos y que nada menos había negado y también sigue negando el Ser, el Espíritu individual. Como fractal del Infinito divino.

De facto hay muchas analogías entre el culto mitraico y el Cátarismo: para empezar, el final cruento de ambos por obra de los cristianos constantinianos vencedores en el 4º siglo por Mitra y la cancelación de la faz de la Tierra de los Cátaros con las llamas de las hogueras, las torturas y cualquier genero de violencia actuada por la Iglesia de Roma en el medievo.

De los ambos no nos llegaron documentaciones originales; han sido todas perdidas o drásticamente destruidas por los suyos enemigos. Por cuanto atañe el Mitraismo, como único documento autentico, se hace referencia al Ritual Mitraico contenido en el Papiro Mágico de Paris. Todo el estudio, la reconstrucción histórica y esotérica es derivada por la interpretación de las epígrafes, de lo dibujos y las estatuas encontradas en muchos mitreos dispersos en todo territorio del Imperio, más allá que a Roma, en cuanto esta religión era muy difundida entre los legionarios.

Otra fuente de información indirecta eran las referencias a ella de algunos escritores o históricos de la época, dado que la aristocracia senatorial romana, incluso el emperador mismo hasta Constantino, eran adeptos, habiendo sido este culto persiano, injertado en aquel de la antigua divinidad romana del Sol Invictus.

 

La diferencia fundamental, estructural entre Mitraismo, Maniqueismo y Cátarismo que se refieren todos a la misma Energia espiritual, aunque sea manifestada en formas históricas y antropológicas diferentes en el curso de los milenios y el Cristianismo histórico, consiste en la consideración de la valorización del ser humano.

Por la Iglesia cristiana, organización terrenal, esta´suficiente la fe en Cristo por la salvación; por las religiones negadas o más bien aniquiladas, la fe no es suficiente. Necesitan la Gnosis,conocimiento de SÍ, la responsabilidad personal en la lucha individual y cósmica entre el Bien y el Mal, encontrar las respuestas a las preguntas: ¿quien soy?, ¿de donde llego?, ¿a donde voy?, ¿cual es el sentido de esta mi vida?, ¿como reintegrarme en el mi espíritu?.

Por salvarse el ser humano tiene que ser en grado de llegar en revelarse a SÍ mismo, llegar al reconocimiento de su verdadera identidad, a través de su Santo Espíritu.

El Ser, el Gemelo, el su Alter Ego que es su Socorrista, el verdadero Salvador, el único en grado de sacarlo a fuera de la condición de degeneración y de muerte en la cual se encuentra.